Pionero en el estudio de la defensa de la calle para la gente, Jan Gehl ha sido uno de los principales impulsores de la escala humana en el diseño de los espacios públicos de las grandes ciudades. Fue el impulsor de la transformación de su Copenhague natal a través de la peatonalización del centro y el uso de la bicicleta, y ha contribuido a sacar los coches del centro de Moscú, Melbourne o Shanghái. En todos sus proyectos ha buscado reorientar el diseño de la ciudad hacia la vida peatonal, el espacio público y la movilidad sostenible.

Como poner a las personas en el centro de las decisiones políticas y urbanas en la ciudad es el punto central de la Nueva Agenda Urbana —y uno de los más importantes de Agenda 2030 de las Naciones Unidas—, es lógico que fuera Jan Gehl el ponente principal en la jornada sobre los nuevos desafíos urbanos organizada hace unos días por ONU-Habitat y el Ayuntamiento de Madrid.

Convocados por estas dos instituciones, destacados expertos y representantes políticos se reunieron en Madrid para identificar contenidos, nuevas perspectivas y formas de entender las temáticas hacia la creación de la ciudad como espacio de convivencia y acción entre todos. Bajo el título “Nuevas Realidades, Nuevas Soluciones: Implementando la Nueva Agenda Urbana”, la jornada contó con una conferencia magistral, una mesa de debate con expertos y un dialogo político en los que se habló de movilidad, de los desafíos de la igualdad, de las crisis, del riesgo, de la resiliencia urbana, de las ciudades colaborativas o de la gentrificación, entre otros temas.

Cambios de paradigma

Jan Gehl

En la ponencia principal, el autor de libros como Ciudades para la gente o How to stady public life explicó los dos paradigmas de ordenación urbana que han predominado en los últimos 50 años: el modernismo y la invasión del coche. “Los modernistas pusieron al edificio en el centro de la ciudad”, afirmó Gehl, sustituyendo la escala escala humana por lo que denomina el síndrome de Brasilia: “una ciudad perfecta cuando se observa desde un helicóptero, con enormes espacios vacíos sin árboles, sin sombra, sin compasión, sin calidad”.

Medio siglo después, observó el urbanista danés, se ha producido un cambio de paradigma que aspira a lograr que las ciudades sean sostenibles: “antes se hacía todo lo posible para que la gente saliera de las ciudades y ahora se está empezando a hacer todo lo posible para que la gente regrese a las ciudades”. En la actualidad vivimos más, apuntó Gehl, y “los espacios públicos son ahora más populares de lo que lo han sido nunca en la historia de las ciudades”.

La urbanización, según el secretario general de ONU-Hábitat, Joan Clos, “desde el punto de vista utópico es aquel espacio donde pueden convivir los desiguales, y de su convivencia emerge una nueva creatividad y una nueva sociedad”. Sin embargo, la transformación económica de la sociedad ha provocado una vuelta atrás “hacia las murallas de las comunidades cerradas”, alertó Clos. Esta nueva segregación, que las nuevas formas de producción económica están contribuyendo a generar, “requiere de un nuevo replanteamiento urbanístico radical, contundente, militante para hacer que los proyectos urbanísticos sean integrados”.

El Concejal de Desarrollo Sostenible del Ayuntamiento de Madrid, José Manuel Calvo, advirtió en su intervención de la necesidad de superar el modelo dominante hasta ahora basado en la gestión urbanística y abogó por la planificación global como método para construir una ciudad “mucho más equilibrada y mucho más justa”. El concejal también reivindicó la importancia de apostar por la ciudad existente, lo que implica “reciclar, recuperar y regenerar espacios públicos que ya existen para mejorar las condiciones de vida de quienes viven en las ciudades”.

Convergencia global

Fernando Casado, fundador y director de GlobalCAD, señaló que 2017 es el año de la convergencia, “no solo por la Agenda Urbana sino por la convergencia de los tratados globales”. Se ha producido una convergencia de tres grandes marcos de desarrollo que señalan a la ciudad como protagonista por primera vez en la agenda global: la Nueva Agenda Urbana, los objetivos de desarrollo sostenible (en particular el objetivo 11) y las Coop 21 y 22 de París y Marraquech.

Todos estos eventos, aseguró Casado, dicen que “a la hora de alcanzar los objetivos acordados, la ciudad debe ser protagonista”. Por tanto, se reconoce por primera vez la descentralización de responsabilidades hacia las entidades locales. La pregunta que ahora toca responder es: ¿cómo se implementa y cuáles son las responsabilidades que pueden asumir las ciudades?

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