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Se calcula que 118 millones de personas viven en riesgo de pobreza o exclusión social en la Unión Europea, lo que equivale a casi uno de cada cuatro habitantes de las ciudades europeas. Los niños, los migrantes y los solicitantes de asilo, las personas con discapacidad y, en algunos países, el colectivo de personas mayores se consideran los grupos más vulnerables ante la denominada “pobreza crónica urbana”. Un fenómeno que, junto a la desigualdad, forman un binomio cada vez más arraigado en Europa —agravado por la crisis económica— al que las grandes ciudades se han propuesto combatir.

Convocados por el Ayuntamiento de Lisboa, más de 140 representantes de casi 50 ciudades pertenecientes a la red Eurocities participaron a principios de mes en el Foro de Asuntos Sociales de esta organización reunido en la capital lusa para buscar soluciones conjuntas al desafío de la pobreza y al aumento de la desigualdad. Barcelona, Madrid, Atenas, Nicosia, Génova, Berlín, Leipzig, Gotemburgo, Malmoe, Nantes o Timisoara fueron algunas de las ciudades europeas representadas en un Foro que presidía por primera vez Laia Ortiz, teniente de alcalde de Barcelona.

Tres ámbitos de actuación

En su discurso inaugural, Ortiz reivindicó la importancia de las ciudades “en el diseño de las políticas europeas contra la pobreza urbana” y reclamó que las ciudades puedan acceder directamente a la financiación comunitaria y que la legislación europea reconozca su función como puerta de entrada a los servicios sociales para los ciudadanos. En su intervención, la representante de la ciudad condal señaló tres ámbitos en los que las ciudades pueden desempeñar un papel determinante para reducir la pobreza y la desigualdad crecientes:

  1. Las ciudades necesitan un mayor acceso y una mayor disponibilidad de fondos de la UE, además de poder utilizarlos de forma conjunta para hacer frente a los desafíos territoriales y demográficos en las áreas urbanas. Para ello, las principales ciudades europeas deberían empezar a posicionarse para influir en el futuro de la financiación de la UE a partir de 2020.
  2. Las ciudades requieren desarrollar políticas mejor integradas a nivel europeo y combinar medidas preventivas con medidas de activación. Las ciudades deberán convencer a los gobiernos nacionales y a las instituciones de la UE de la importancia de participar en la elaboración del futuro Pilar Europeo de los Derechos Sociales.
  3. Las ciudades también deben mejorar la cooperación y la coordinación con todos los niveles de gobierno (europeo, nacional y regional). En este sentido, “las asociaciones urbanas son un primer paso en la dirección correcta, pero aún quedan por concretar los compromisos concretos de los asociados”, afirmó la teniente de alcalde de Barcelona.
Mensajes clave

En los debates y talleres celebrados en Lisboa, en los que participaron tanto representantes políticos como miembros de organizaciones de la sociedad civil de ámbito europeo, se lanzaron además los siguientes mensajes:

  • El acceso a viviendas asequibles y de calidad debe ser un derecho social básico para todas las personas.
  • Es necesario desarrollar un marco legal para evitar la especulación en el mercado de la vivienda.
  • Las estrategias más eficaces son de abajo hacia arriba, es decir, las estrategias que son decididas junto con los ciudadanos.
  • Es necesario cambiar el enfoque europeo basado en proyectos a corto plazo por otro que dé prioridad a las inversiones sociales a largo plazo mediante la introducción de indicadores de impacto social en todos los programas de financiación de la UE.
  • Se debe cambiar la retórica de lucha contra la pobreza por un discurso a favor del bienestar de todos los ciudadanos.

Laia Ortiz, junto con el vicepresidente del Foro de Asuntos Sociales de Eurocities, Andreas Schönström, teniente de alcalde de Malmoe, sintetizaron las conclusiones del encuentro en un mensaje final conjunto dirigido a las instituciones de la UE y a los gobiernos nacionales:

“Hoy en día somos muchas las ciudades de Europa que quieren asumir la responsabilidad de crear mejores condiciones de vida para nuestros ciudadanos. Queremos hacerlo, pero no tenemos los medios. Necesitamos el liderazgo de las instituciones europeas y de los gobiernos nacionales para poner a la gente en el centro de todas las políticas. Necesitamos un mejor acceso a los fondos de la Unión para poder hacer más por nuestros ciudadanos. Ha llegado el momento de actuar y demostrar los valores sobre los que se fundó la Unión Europea y cómo estos pueden mejorar la vida real de las personas.”

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Participantes en el Foro de Asuntos Sociales celebrado en Lisboa / Eurocities

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