Con 31 municipios reconocidos como Ciudad Amiga de la Infancia, Asturias es la región española con mayor implantación de este programa destinado a mejorar el bienestar de los niños.

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Carlos Becedóniz, coordinador del Observatorio de la Infancia del Principado de Asturias

 

Carlos Becedóniz, coordinador del Observatorio de la Infancia del Principado de Asturias, es uno de los artífices de un fenómeno que tiene su origen en el año 2004. “Al elaborar el Plan Integral de Infancia del Principado para el periodo 2004-2007”, recuerda, “nos dimos cuenta de que en Asturias no se estaban realizando políticas municipales de Infancia”. Por aquel entonces los concejos asturianos ya desarrollaban políticas específicas de mayores, de juventud o de mujer, “pero no de infancia”.

Para corregir esa carencia, Becedóniz y los profesionales del Instituto Asturiano de Atención Social a la Infancia, adscrito a la Consejería de Bienestar Social, decidieron convertir la promoción de planes municipales de infancia y de la participación infantil en los ejes prioritarios de su trabajo. Nacía así la estrategia de Asturias para la promoción de las políticas municipales de infancia, que adoptó como modelo teórico el programa Ciudades Amigas de la Infancia (CAI). Como primer paso, en noviembre de 2005 tuvo lugar en Avilés una jornada monográfica en la que representantes de varios ayuntamientos del sur de Madrid compartieron con sus colegas del norte sus experiencias en el desarrollo de políticas municipales de infancia.

Aquella sería la edición número cero de lo que un año después se denominaría Aula Municipal por los Derechos de la Infancia del Principado de Asturias, un evento que reúne desde entonces anualmente a los interesados en poner en marcha políticas municipales de infancia. Los pasados días 2 y 3 de mayo, la Casa de la Cultura de Avilés acogió la duodécima edición.

Las claves

“Los responsables y profesionales asturianos que asistieron a aquella jornada salieron asustados”, rememora Becedóniz, convencidos de que aquello estaba muy bien “pero era demasiado difícil para los ayuntamientos asturianos”. Sin embargo, la semilla ya estaba plantada y dos concejos decidieron regarla: uno fue Laviana, que puso en marcha el primer Consejo de Infancia, y el otro fue Avilés, que aprobó el primer Plan de Infancia. A finales de 2007, animados por estos dos pioneros, un grupo de ayuntamientos asturianos, de forma individual, se acercó al Observatorio de la Infancia en busca de apoyo para embarcarse en el programa. Surgía así el Foro Municipal por los Derechos de la Infancia del Principado Asturias, coordinado por el Observatorio de la Infancia y constituido inicialmente por 12 ayuntamientos asturianos y por UNICEF Asturias, el programa Ciudades Amigas de la Infancia de UNICEF Comité Español, o la Federación Asturiana de Concejos, entre otros actores.

En aquel momento nadie imaginaba las consecuencias que tendría aquella decisión. “No teníamos previsto montar la que hemos montado”, asegura Becedóniz, quien desde su posición al frente del Observatorio ha visto cómo, en apenas una década, Asturias pasaba a liderar en España este movimiento en favor de los derechos de la infancia y la adolescencia. En su opinión, tres son las claves del éxito del caso asturiano: “liderazgo, comunicación y el papel jugado por el Observatorio de la Infancia y UNICEF Asturias como aglutinadores de todo el proceso”.

En la actualidad, el Foro Municipal tiene 42 ayuntamientos que están en distintos niveles de desarrollo en sus políticas de infancia: 31 ya tienen el reconocimiento CAI y los otros 10 están a la expectativa. “En cada uno de estos ayuntamientos”, afirma Becedóniz, “hemos dado con unas personas muy comprometidas con el proyecto, con una ilusión, unas ganas y una acumulación de conocimiento y experiencia que, por un lado, han revertido en sus propios municipios y, por el otro, han servido como ejemplo para los ayuntamientos nuevos que se han ido incorporando”.

Constitución del Consejo de Infancia de la Comarca de la Sidra

Constitución del Consejo de Infancia de la Comarca de la Sidra

Parte de la solución

En cuanto a los niños y niñas, Becedóniz tiene claro que el objetivo es que entiendan la participación infantil y el derecho a ser escuchados “no como quien manda una carta a los reyes magos” sino desde una perspectiva “responsabilizadora”, en el sentido de que, cada uno en función de sus posibilidades, los menores colaboren en la solución de los problemas que existen en su comunidad. “Siempre les decimos que cuando tienen que hablar con un ayuntamiento deben sentirse parte de la solución y no parte del problema”, subraya este experto.

Preguntado por los beneficios derivados del programa, el responsable del Observatorio afirma “que las políticas de infancia no revierten solamente en los niños sino que revierten en positivo en toda la población que vive en el Concejo”. Por ejemplo, por su capacidad para favorecer la integración y cohesión social. En una visita a un municipio del interior asturiano, Becedóniz recuerda a dos hermanos interviniendo con total normalidad en el órgano local de participación infantil. Lo anómalo era que, sólo 15 días antes, estos hermanos habían tenido que dejar su país de origen en Centroamérica huyendo de la amenaza de las maras.

Por casos como éste, que no es ni mucho menos el único, Carlos Becedóniz considera que en Asturias “estamos empezando a ver lo extraordinario como algo normal”. Otro impacto positivo del programa es que favorece la comunicación y la optimización de los recursos, por lo que “muchos ayuntamientos están transfiriendo estas fórmulas de trabajo al conjunto de la actividad del ayuntamiento”.

El futuro

Respecto al futuro, aunque en los 31 concejos que cuentan con el sello de UNICEF reside el 80% de los más de 138.000 asturianos menores de 18 años, desde el Observatorio de la Infancia tienen claro que el objetivo es llevar el programa Ciudades Amigas de la Infancia hasta los 78 concejos del Principado. “No nos marcamos plazos temporales”, asegura Becedóniz, “pero tenemos muy claro que cualquier municipio en el que crezca un niño es susceptible de convertirse en una Ciudad Amiga de la Infancia”.

Desde el Observatorio, su responsable pronostica que “en 8 o 10 años es probable que el número de municipios CAI se haya triplicado”. A medio plazo, según este experto, “el futuro pasa por la creación de estructuras de participación autonómicas y estatales”, algo que los propios niños y niñas solicitaron hace unos meses a los miembros de la Comisión de Derechos de la Infancia y Adolescencia del Congreso de los Diputados. De los ocho protagonistas que acudieron entonces al Parlamento en Madrid, dos, Erika y Luis, eran asturianos, de los consejos de Nava y Avilés. Un logro extraordinario que en Asturias parece de los más normal.

Una versión similar de esta entrevista ha sido publicada en el número 345 de la revista Concejo, de la Federación Navarra de Municipios y Concejos, que incluye un monográfico sobre el Programa Ciudades Amigas de la Infancia

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