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Las personas inmigrantes aumentan la inseguridad ciudadana y abusan de los servicios sociales. ¿Les suena el rumor? Sobre todo en épocas de incertidumbre, bulos como estos proliferan todos los días minando la convivencia, a pesar de que los datos los desmientan. Por ejemplo, en Vizcaya, donde las infracciones penales no han variado en la última década mientras se triplicaba la tasa de inmigración. O en Bilbao, donde sólo un tercio de los receptores de ayuda económica (RGI) son de origen extranjero, pese a que la tasa de pobreza entre la población extranjera es casi ocho veces superior a la de la población autóctona.

Para hacer frente a estas generalizaciones perniciosas, la capital vizcaína forma parte del proyecto europeo ‘Antirumores’ (Communication for integration – C4I), liderado por el Consejo de Europa. Se trata de una estrategia social de sensibilización que busca contrarrestar y combatir los estereotipos negativos que circulan impunemente en las calles de Barcelona, Sabadell, Botkyrka (Suecia), Erlangen (Alemania), Limerick (Irlanda), Loures (Portugal), Lublin (Polonia), Nuremberg (Alemania) o Patras (Grecia), ciudades que forman parte de la iniciativa.

Inspirado en la experiencia desarrollada en la ciudad de Barcelona a principios de esta década, el proyecto tiene por objeto la creación y el fortalecimiento de redes de movilización social para contrarrestar los estereotipos negativos, los tópicos y los falsos rumores que circulan sobre la inmigración y la diversidad cultural, que pueden derivar en actitudes discriminatorias que dificultan la interacción y la convivencia de la sociedad. Localidades como Getxo, Tenerife o Fuenlabrada han desarrollado iniciativas con estos mismos objetivos, y también existen redes antirumores en regiones de Andalucía o áreas urbanas de Madrid, entre otros lugares.

Para erradicar los estereotipos negativos, la estrategia antirumores promueve la creación de una red de agentes locales y de personas que a título individual actúan a favor de la interculturalidad y la convivencia en la diversidad y en contra de la discriminación. En Bilbao, donde el Ayuntamiento impulsa este proyecto desde 2013, más de 200 agentes antirumores participan en esta iniciativa, desde personas vinculadas a asociaciones vecinales o grupos de tiempo libre, docentes, asociaciones de apoyo a las personas inmigrantes o entidades relacionadas con el arte y la educación, hasta vecinos comprometidos a título individual.

El Ayuntamiento ha diseñado una estrategia local “antirumor” que se extiende a nivel de distrito y de barrio implicando al tejido social, y busca incidir especialmente en determinados grupos como la población joven o  los medios de comunicación. El proyecto se desarrolla mediante acciones formativas y de sensibilización, con la implicación activa de la ciudadanía y de la entidades sociales del municipio. Hasta el momento se han puesto en marcha redes ciudadanas en los distritos de Basurto, Begoña, Deusto y Rekalde, y se están llevando a cabo intervenciones en espacios frecuentados por personas jóvenes.

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