El bullying se produce más que nada por un conjunto de situaciones sociales, en la mayoría de los casos el “abusador/a” es alentado por sus compañeros o por la pasividad de los que tienen miedo a intervenir. Eso lo incita a continuar con su comportamiento, podría ser porque se siente respaldado y apoyado por otros, porque el ejercicio de ese poder puede dar un subidón de adrenalina, porque es víctima en su casa… A los jóvenes nos preocupa mucho el tema porque es algo que nos puede pasar, a nosotros y a la gente alrededor, puede afectar a una persona en su autoestima, puede hacer que se excluya y en algunos casos extremos, puede matar. Si preguntamos a nuestro alrededor sobre este tema, pueden darse dos opiniones fundamentalmente. Por una parte quienes consideramos que el bullying está muy mal, por otra, lamentablemente, hay quienes consideran al abusador un campeón por hacerlo, el más chulo. Nosotras, chicas con 16 años, de diferentes países, queremos contaros nuestra experiencia.

Yo, Mina, soy de Irak y vivo en España desde hace pocos años. En este tiempo he tenido ciertos problemas con compañeros de clase que me trataban mal y me hacían bullying por ser árabe. Después de tan sólo 4 meses en el país, empecé mi primer curso escolar en España, en septiembre de 2015. No sabía castellano, no conocía la cultura del país,y solo necesitaba tiempo para organizarme y acostumbrarme a este, para mi, totalmente nuevo estilo de vida.

En estos tres años que llevo aquí, me he encontrado con muchas personas diferentes, buenas y malas. Las malas no las considero así solo porque me criticaran, sino porque me rechazaban abiertamente, se reían de mí, me insultaban. En algún momento, en el patio del cole, hasta me pegaron tirándome  pelotas. Todo eso solo por el hecho de ser una persona de otro país, por ser diferente y por ser árabe. Ahora he aprendido a ignorarlos, a ser más fuerte, a estar más segura de mi misma, a que sus comentarios no me hagan daño, pero en aquel tiempo a mi me dolía mucho.

Yo, Sandra,  soy de España y afortunadamente nunca me han hecho ningún tipo de bullying, pero si he visto situaciones desagradables. Hace 4 años, cuando entré en el instituto, tenía algo de miedo, no sabía si me iban a aceptar porque conocía a muy poca gente. Pero mis temores, al final, eran infundados. Desde el primer día salía con una sonrisa del instituto todas las tardes. A mi me iba bien, pero poco a poco me di cuenta de que había una chica que lo pasaba verdaderamente mal. Esta chica tenía un problema en su vista y estrabismo. También tenía alguna enfermedad y estaba continuamente en el hospital. Yo la consideraba una chica súper agradable y simpática y no sabía por qué siempre se alejaba de todo el mundo hasta que vi lo que estaba pasando. Sufría bullying constantemente. Todos los días. Había muchos niños que se acercaban a ella para insultarla, quitarle sus gafas e incluso la agredían con algún empujón o tirándole cosas.

¿Pero qué tipo de persona puede ser tan mala para hacer algo como esto? Esa pregunta me carcomía la cabeza al ver lo que hacían. Pero yo, aún con 12 años, no sabía muy bien cómo actuar. No sabía si lo mejor era ir y defenderla o decírselo a los profesores. No sabía qué era lo más correcto, además tenía temor a que me pasase lo mismo que a ella sí públicamente intentaba que su pesadilla terminase. Hoy en día, ella no esta en mi instituto, se fue a otro al terminar ese año, le habían hecho mucho daño. Y yo me arrepiento de no haber actuado y haberla ayudado en ese momento. Esta no es la única historia que puedo contarles, también he visto cómo le hacían ciberbullying a una amiga mía por su aspecto físico, o a un chico por ser demasiado alto.

Como víctimas directas o testigos, estas situaciones nos han enseñado mucho. Aprendimos que, a pesar de que lo que dicen nuestros derechos, en realidad no todos somos iguales.  Siempre ha habido y habrá personas capaces de hacer daño o que hagan daño en el mundo. Frente a esto  lo único que podemos hacer es hablar entre nosotros, con el diferente, con el extranjero  y abrir los ojos de la gente.

Hoy en día cualquiera puede ser víctima de bullying y hay que pararlo entre todos. Nosotros los compañeros del que lo esté sufriendo, podemos hacer algo tan simple como acercarnos y dedicarles unas palabras, hacerle ver que no todos están en su contra. Los padres deberían hablar con sus hijos e intentar ver si su vida en el instituto o fuera de casa es distinta, intentar detectar señales que muestren si algo está cambiando en ellos y procurar que todo eso acabe instantáneamente. Los profesores deben intentar identificar pronto estas situaciones y no catalogarlas como “cosas de niños”. Esto es un problema de todos. Todo tiene un límite y nadie debería sufrir ni hacer sufrir.

Mina (15) y Sandra (16) participan en la iniciativa “Write 2 Unite” de UNICEF, cuyo objetivo es fomentar un diálogo intercultural digital entre jóvenes refugiados, migrantes y locales. “Write 2 Unite” forma parte de la campaña Desarraigados de UNICEF —que busca resaltar que un niño es un niño, pase lo que pase— y está siendo implementado en España, Holanda y Eslovenia.

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