“Ser Ciudad Amiga de la Infancia es más que un sello, es elegir ser una ciudad donde los derechos se hagan patentes y verdaderos, donde se conviva en torno a los derechos humanos y de los niños, y donde ellos y ellas sean el centro”.

Lo explicaba Carmelo Angulo, presidente de UNICEF Comité Español, en la ceremonia de entrega de los Sellos de Reconocimiento CAI a los 80 municipios que lo han recibido este año, 55 de ellos por primera vez. En total, ya somos 170 ciudades amigas de la infancia.

Queremos ser muchas más. “Nuestra aspiración y vocación en UNICEF es que todos los municipios de este país apuesten por cumplir la Convención de los Derechos del Niño, que su aplicación sea una seña de identidad de las acciones del próximo gobierno dentro y fuera de nuestro país. En definitiva, hacer de España un País Amigo de la Infancia”, añadía Angulo.

En el acto de entrega, rodeado de alcaldes y alcaldesas de multitud de municipios amigos, también se otorgaron 44 distinciones del VIII Certamen de Buenas Prácticas, un concurso en el que se reconoce a proyectos o actuaciones ejemplares a favor de la infancia y la adolescencia, llevadas a cabo por gobiernos locales y otras entidades públicas y privadas.

El sello como punto de partida

Para muchos municipios el evento ha sido el inicio de una nueva manera de hacer comunidad pensando en la infancia. “Estos reconocimientos son el inicio de un proceso para trabajar conjuntamente. No es una aventura ni de un partido, ni de un alcalde, ni de un grupo, ni de una legislatura. Es un proyecto de todos”, afirmaba Esperanza Botella, presidenta de UNICEF Comité Cantabria.

Efectivamente, convertirse en ciudad amiga de la infancia supone una carrera de fondo. Implica el compromiso continuado de las instituciones locales para que integren el diseño de políticas públicas eficaces basadas en la Convención sobre los Derechos del Niño, promocionen la participación infantil e impulsen alianzas entre todos los actores relacionados con la infancia a nivel local.

Con este programa, buscamos lograr que la participación infantil no solo sea un derecho, sino también una herramienta en el diseño de políticas públicas.

Los reconocimientos CAI y de Buenas Prácticas se conceden cada dos años tras un proceso de evaluación a los municipios e instituciones que se presentan a la convocatoria del programa. De esta forma, se analiza que las líneas de actuación de la política pública diseñada en relación a la infancia y la adolescencia se ajusten a los requisitos exigidos.

En el acto de entrega, junto al presidente de UNICEF Comité Español y la presidenta de UNICEF Comité Cantabria, intervinieron Regina Mañueco del Hoyo, subdirectora general de Infancia del Ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad; Javier de Frutos González, subdirector de Derechos Sociales, Área de Derechos Sociales y Ciudadanía de FEMP; Mª Ángeles Espinosa, directora del IUNDIA; y César Díaz Maza, alcalde en funciones del Ayuntamiento de Santander, ciudad anfitriona que ostenta el sello CAI desde 2014.

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