¿Qué es exactamente la equidad? ¿Por qué es tan importante para los niños que viven en situación de pobreza? ¿Cómo se puede avanzar hacia un mundo más equitativo?

Para responder a estas y otras preguntas, la organización Equity for Children (Equidad para la Infancia) entrevistó a una veintena de líderes de organizaciones y fundaciones internacionales, así como a investigadores de renombre mundial. Sus respuestas forman parte del informe “Enfoque para la Equidad”, un trabajo iniciado en 2013 con el propósito de conocer la percepción que los profesionales de las organizaciones internacionales de desarrollo tienen sobre el concepto de equidad y qué significa para ellos avanzar en ese campo.

¿Qué es la equidad?

Una de las principales conclusiones de este estudio es que el concepto de equidad ocupa un lugar privilegiado en la agenda de las organizaciones internacionales a la hora de analizar la situación de la infancia y de diseñar e implementar políticas de desarrollo. Sin embargo, persisten diferencias conceptuales entre quienes definen la equidad como igualdad de resultados y quienes la conciben como igualdad de oportunidades.

A pesar de las diferencias en el enfoque, existe un amplio consenso a la hora de vincular la equidad con la justicia y con el esfuerzo para mejorar las condiciones de los grupos más desfavorecidos de la sociedad, aquellos que sufren múltiples privaciones que se superponen. La mayoría de los encuestados apuntaron la necesidad de priorizar el trabajo con los niños que viven en la pobreza, sobre todo con la primera infancia. Los niños y las niñas, según se desprende de este estudio, son desproporcionadamente vulnerables a las desventajas y las privaciones, y actuar en sus primeros años de vida es la forma más eficaz de evitar las privaciones duraderas y poner fin al ciclo de la pobreza.

La razón más citada por los expertos para impulsar una agenda de equidad es lograr el cumplimiento de los derechos humanos universales. Otros motivos son su importancia para impulsar el crecimiento económico y la cohesión social, convirtiéndose en un elemento clave para lograr la sostenibilidad.

Preguntados por los factores estructurales de las desigualdades existentes dentro de los países, los expertos citan fundamentalmente tres causas:

  1. La exclusión y discriminación de ciertos colectivos a partir de su origen étnico, género, edad, creencias religiosas y lugar de nacimiento.
  2. La falta de políticas sociales amplias y eficaces.
  3. Las políticas macroeconómicas y las estructuras predominantes del poder económico
Obstáculos

Los participantes en el estudio también identificaron algunos obstáculos que lastran los resultados con los niños que viven en la pobreza y especialmente con los más desfavorecidos. Estas barreras, que deben ser superadas mediante la implementación de la agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, son:

  1. Falta de voluntad política y asignaciones presupuestarias para desarrollar programas que promuevan la equidad
  2. Corrupción, carencia de gobernanza y rendición de cuentas
  3. Las prioridades de los donantes se concentran actualmente en los impactos a corto plazo
  4. Inexistencia de datos desagregados dentro de los países que justifiquen programas centrados en la equidad
  5. Falta de recursos humanos y capacitación en los países de bajos ingresos
Recomendaciones

A partir de los resultados obtenidos en la investigación, el informe propone un decálogo de recomendaciones para que gobiernos, organizaciones de la sociedad civil y demás actores interesados desarrollen políticas y programas basados en la equidad:

1. Poner a los niños en el centro de la agenda política e incluir a los más desfavorecidos. Invertir, desde sus primeros años de vida, en la infancia que está en situación de pobreza es la mejor forma de romper el ciclo de la pobreza.

2. Dar prioridad a los enfoques basados ​​en la comunidad y el contexto, en lugar de priorizar procesos que plantean fórmulas universales pensadas de arriba hacia abajo

3. Incorporar el enfoque de equidad en los programas y políticas basados en evidencia, para lo cual se requiere la recopilación sistemática de datos desagregados ​​por sexo, edad, raza, etnia, ingresos, ubicación geográfica y discapacidades

4. Asegurar la participación de las poblaciones más vulnerables y desfavorecidas, especialmente los niños y los jóvenes, entendidos no sólo como beneficiarios de programas y políticas sino también como agentes de cambio social.

5. Invertir en estrategias inclusivas de protección social como un componente clave de las políticas públicas.

6. Combatir la inequidad no sólo con políticas y programas de reducción de la pobreza sino actuando también sobre las estructuras macroeconómicas, promoviendo una fiscalidad progresiva y medidas contra la corrupción, las transferencias financieras ilegales y la evasión fiscal.

7. Establecer respuestas integrales a largo plazo y políticas intersectoriales que aborden privaciones multidimensionales y superpuestas que sufren los niños y niñas.

8. Desarrollar metas mensurables a fin de monitorizar los progresos en la reducción de las brechas de desigualdad social y económica entre los niños más favorecidos y los más vulnerables. Ampliar las evaluaciones a largo plazo y promover los estudios longitudinales.

9. Incorporar una perspectiva de equidad en los marcos institucionales, organizativos y políticos, tal y como se ha hecho con respecto a la igualdad de género en las últimas décadas.

10. Desarrollar una terminología coherente de los componentes clave del concepto de equidad en pro de una visión compartida entre los actores que trabajan para lograr la equidad en la infancia.

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